Translate

martes, 2 de junio de 2015

Un cuento de Chely Lima para pequeños lectores en Revista Conexos: La Gorgona




Foto de Jaime Saíz (Wicho)





La Gorgona
(le resulta muy difícil usar sombrero)


Espero que no crean los chismes que corren acerca de que la Gorgona era una criatura despiadada.  Tenía, eso sí, un pequeño problema con sus ojos: Cuando miraba a alguien, la persona se convertía en piedra.

Un detalle tan tonto provocó que la casa de la Gorgona se llenara de estatuas de piedra de amigos y conocidos.  Para colmo, a partir de cierto momento empezaron a acudir desconocidos que querían matar a la Gorgona.  También ellos acabaron petrificados.

La Gorgona ya no sabía qué hacer.  Es posible sacarle el polvo a unas cinco estatuas.  Cuando las estatuas pasan de trescientas, la cosa se vuelve complicada.

Pero no había remedio, cada vez que alguien tocaba el timbre de la puerta, la Gorgona abría y... ¡paf!, ahí mismo había una nueva estatua a la que había que llevarse adentro para que no estorbara el paso.  Igual si la Gorgona paseaba por la calle y a alguno se le ocurría llamarla con un Pssst...


(Para seguir leyendo: Revista Conexos)



2 comentarios: