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martes, 29 de octubre de 2013

Poesía




Paul Klee  (Globo rojo)





Tres poemas infantiles


Por qué nadie invita 
a merendar 
a las cucarachas


Ya no quiero invitar a merendar

a ninguna cucaracha.

          Les brindas queso en un platito

y se comen el platito con el queso.

          Les brindas helado en una copa

y se comen la copa con helado.

          Les pones en la mesa un mantel

de los tiempos de la abuela,

y se comen el mantel con todo y mesa.


Ya no quiero invitar a merendar

a ninguna cucaracha.


               Llenan de huecos la cortina,

         se mastican medio delantal,

    hincan los dientes en las servilletas...

¡y encima te preguntan si hay algo de tomar!


Tan modosas que parecen, tan calladas.

Tan vestidas de domingo,

con el carapacho marrón brillante y bien planchado.


Pero son unas glotonas,

          unas desconsideradas,

unas rete-confianzudas.

          
          Es preferible invitar al elefante.







Te voy a dar un beso


Te voy a dar un beso

despatarrado.


Un beso con dientes de conejo.

Un beso con talco de maicena.

Un beso que se mueva en espiral.


Te voy a dar un beso

anaranjado.


Un beso con patas de perdiz.

Un beso con sabor a caramelo.

Un beso que no sepa estornudar.


Te voy a dar un beso

morrocotudo.


Un beso con olor a yerbabuena

Un beso con pescuezo de avestruz.


Un beso enamorado

que no se canse nunca de besar.




 El tango del murciélago


Yo no soy pájaro ni soy ratón.


Los pájaros no me quieren en su barrio,

y los ratones dicen que es muy tonto

dormir colgado

cabeza abajo.

Tengo cara de vampiro acatarrado

y una capa de peluche para volar

por los tejados.

Yo no soy pájaro ni quiero serlo.

No soy ratón ni me interesa.

Ser murcielago es una vocación

y mi legítima

naturaleza.

Yo no soy pájaro ni soy ratón,

y pienso que es muy sano

dormir colgado

cabeza abajo.




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