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martes, 30 de julio de 2013

Shiralad o El regreso de los dioses






De dónde surgió…

SHIRALAD 
O EL REGRESO DE LOS DIOSES


(Serie de ciencia ficción de la TV cubana, estrenada a principio de los años noventa en el espacio Aventuras).



Todo comenzó por una novela que yo escribía en aquel entonces (estábamos a finales de los ochenta) y que jamás llegué a terminar, porque murió “vampirizada” por la serie de TV, para decirlo de un modo dramático.

Mi novela mezclaba fantasía heroica y ciencia ficción, y en ella una nave-escuela terrícola sufre un accidente al que solo sobrevive una joven astronauta acompañada por un cíber instructor. La nave atraviesa un agujero negro que la conduce al futuro de Shiralad, un planeta parecido a la Tierra, en el que tres ciudades-estado y varios pueblos nómadas (uno de ellos integrado por una especie racional alada) comienzan a rebelarse contra la ciudad-santuario que quiere tener el dominio absoluto.

En una de esas ciudades, un gobernante ve morir a su mujer y su hijo varón recién nacido, y para no perder el derecho al trono, utiliza la estratagema de “convertir” en príncipe sucesor a una de sus hijas, con lo que la chica se ve obligada a renunciar a su feminidad para dejarse moldear como guerrero, puesto que las leyes de la ciudad no solo impiden que cualquier mujer ocupe cargos públicos, sino que prohíbe además que las damas de la alta sociedad se expongan a la luz del sol, y las mantiene veladas en el fondo de habitaciones herméticas.

La astronauta y el cíber son recibidos en Shiralad como dioses, y en cierto momento descubren que no son los primeros terrícolas en visitar el planeta; por una paradoja en el tiempo, una nave del futuro de la Tierra había ido a parar al pasado de Shiralad, y su visita involuntaria generó una religión de la que la ciudad-santuario conservaba las principales reliquias, entre ellas una nave espacial movida por energía atómica, que si se echaba a andar sin el conocimiento adecuado podía hacer estallar el planeta.

La trama de mi historia original (que era mucho más erótica y violenta de lo que puede serlo una serie de TV, y contaba con personajes y locaciones que no aparecieron en pantalla) se centraba en la hermandad que surge entre la astronauta terrícola, condenada a vivir en un mundo ajeno y primitivo, y la princesa-guerrero que acaba por descubrir que su mayor fuerza radica en aceptar la potencia de su naturaleza femenina, para integrarla a su mitad activa.

Cuando Alberto Serret me propuso que adaptáramos a la televisión lo que ya estaba escrito de la novela, me pareció una buena idea. El proyecto fue aceptado por la sección de programas infantiles y juveniles del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), y Serret y yo lo trabajamos con una brillante asesora de dramaturgia, Iliana Prieto, y con un joven director que se enamoró de la historia, José Luis Rodríguez, quien supo reunir un excelente equipo a su alrededor, y salvar los titánicos escollos del principio del Período Especial en Cuba, para llevar la serie a buen puerto.

En los meses que duró la grabación pasaron muchas cosas que no voy a contar aquí (cosas buenas y malas), pero Shiralad estaba empeñada en nacer, y aquellos que la realizaron eran entusiastas, talentosos y terriblemente obstinados.

El resultado ustedes lo conocen (al menos los que la vieron en pantalla).

Yo no la vi nunca, tampoco Alberto, porque para cuando se estrenó ya nos habíamos marchado de la isla para no volver...

Para aquellos que nunca la vieron, y también para aquellos que quieran rememorarla, aquí un corto video con escenas donde aparece Jorge Perrugorría en el papel del Escriba:



5 comentarios:

  1. Hola Chely,soy otro mas de los cubanos que vieron,les gustó y sienten una terrible nostalgia por la serie.Me gustaría saber si todavía tienes el guion, o la novela?Hay alguna forma de conseguirlo bajo otro nombre, o comprarlo en alguna parte?Me haría feliz y me consta que a mis amigos también y a muchos cubanos.
    Saludos
    Sinoel

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  2. Pues a mi me encanto. Una de las mejores que he visto.

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  3. Pues yo vivo en España desde el año 99 y en el mercado de san Gerónimo en 2001 vi un puesto de ropa y el que lo llevaba se me parecía a un personaje de la serie que era escudero o algo parecido. Me acerqué a el y le dije: asere tu te me pareces a un personaje de shiralad, abrió los ojos y me dijo; es que soy yo.

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  4. Una excelente serie que se adelantó a su tiempo, una auténtica rareza en la televisión cubana. Guardo de tu trabajo, el de Alberto y del de Daina Chaviano los mejores recuerdos. No sé si considerarías a futuro retomar esta novela con vista a una saga o a un largometraje. Ojalá que sí porque a mi modesto entender cuenta con todo el potencial. Saludos de un cubano más.

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  5. Un trabajo magnifico que alimentó mis sueños de abdolescente y me llevó a convertirme en actor. Sería un sueño hecho realidad, para quienes disfrutamos de la serie y amamos la fantasía heroica, que Chely Lima terminara el libro. Por favor Chely, danos esa alegría.

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