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jueves, 26 de febrero de 2015

Triángulos mágicos y Memorias del tiempo circular: Dos reseñas de El Dragón de Hipatia





Triángulos Mágicos es una novela valiente, que puede hablar más alto pero no más claro...

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Memorias del tiempo circular tiene ese inconfundible sabor de la literatura latinoamericana. Su estilo es claro y conciso, sin azúcar añadido...

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domingo, 1 de febrero de 2015

Poesía




Daniela Velázquez








Recuento

Arriba todo estaba lleno de máscaras. La luz
venía a pegarles y rebotaba luego en las amplias
sonrisas pintadas. Sonrisas de yeso. Abajo,
en la oscuridad, sepultado, yo esperaba
por mí mismo, pero no esperaba en silencio.
Canté desde la memoria neblinosa de la infancia.
Me aparecía en los espejos repitiendo:
Soy así, yo soy, yo soy. Con una mano firme
aferraba la piedra y pegaba con ella en los conductos
de metal del alba. Y el sonido llegaba en sordina;
arriba las máscaras entonaban un himno a la normalidad,
sus voces estridentes como manchones color de rosa.
Las aristas de la piedra se hacían uno con mi carne,
con la sangre impalpable: Soy así, yo soy, yo soy.
Los golpes retumbaban y las máscaras los confundían
con truenos lejanos. Entonces la puerta, entonces
la cerradura, entonces la llave que gira
y el golpe que hace retroceder el carnaval ridículo
de lo que se puede y lo que no se puede decir.
Despacio salí a la luz. Yo soy, yo soy.
Ya no más sombra en los espejos. Y la piedra injertada

en la palma de mi zurda para siempre.



jueves, 29 de enero de 2015

Triángulos mágicos: Un comentario de Ignacio T. Granados









Quien haya leído más de un libro de Chely Lima creerá que tiene pistas para conocer de qué va su literatura, y no es que le falte razón, pues sus temas suelen ser recurrentes, pero aun así se va a sorprender con Triángulos mágicos. En esta novela...










 Ignacio T. Granados es un poeta, ensayista, traductor, crítico literario y editor de origen cubano, quien además realiza sus propios vídeos sobre temas culturales variados. Es fundador de Ediciones Itinerantes Paradiso, una colección excepcional de autores raros en la forma de libros-objetos de arte.



lunes, 29 de diciembre de 2014

Poesía




Dustin Papow




Tale of Resurrection

Yo antes maldecía mi cuerpo, lo apartaba a empujones del espejo, lo reducía a esa bestia que nos lleva a lomos, en silencio, por el camino en pendiente que es la vida.

Así nos encontró la muerte, y estábamos solos él y yo frente al bramido inaudible de la nada. Él y yo hombro contra hombro, aterrados, y ahí delante un remolino de sangre, el ojo de huracán de la desmemoria.

Caí de rodillas y mi cuerpo me sostuvo, se ciñó alrededor de lo que soy con los dientes apretados, como si yo fuera su mayor tesoro, como si yo no lo hubiera negado más de tres veces. Mi cuerpo abrazado a mí. Mi cuerpo, lúcido e inconquistable.

Era todo cuanto tenía, mi único escudo, mi muro de contención frente al dragón enloquecido del no-ser. Mi cuerpo mío. Mi bienhechor. Mi cuerpo, el ignorado.

Entonces retiraron un tubo de mi boca y el corazón volvió a latir en las pantallas, y una voz comentó: —Ya el paciente respira. Y yo tomé la mano de mi cuerpo por primera vez, un poco hansel and gretel, para avanzar juntos, sin agravios, por el bosque nocturno.



domingo, 14 de diciembre de 2014

Triángulos mágicos: Un comentario de Rafael R. Costa







SOBRE TRIÁNGULOS MÁGICOS

A través de una frescura poco común en un personaje de novela, y haciendo uso de un lenguaje tan directo como personalizado en el lector, yo diría que desde el propio arranque de la narración, casi desde la primera línea, su protagonista, Margo, con un estilo sin fisuras, y llena de sano desparpajo, sienta en la butaca de este teatro al lector-espectador, no solo para que escuche mientras va pasando páginas, sino, en muchos aspectos, para que vea y huela los escenarios, y así se halle también sumergido en esta burbuja amorosa siempre a punto de estallar, realista por la transparencia, habanera por su colorido, y universal por las emociones que se narran en esta espléndida novela de Chely Lima.

No resulta baladí que nuestra protagonista, entre sus escasas mas valiosas pertenencias incluya dos tomos de Los tres mosqueteros cual dos losas que conforman las paredes del escenario sobre las que se va a desarrollar la trama, pues es en las almas de los espadachines de Dumas donde se reencarnan al menos cuatro de los personajes fundamentales de la novela, tantos como en la obra del escritor francés: la propia Margo como nuestra D'Artagnan y las tres compañeras con quienes comparte habitación, cocina, susurros y francachelas dentro de una realidad cubana que bien les da un postre de arroz con leche bien las obliga a nadar desde el amanecer contramarea.

Ya en el comienzo se advierte un conflicto sexual latente, que parte desde el mismo momento en que la protagonista pierde la virginidad en la cocina de su casa ayudada por el mango de un almirez. Conflicto que se irá desarrollando y balanceándose como un péndulo dentro de un reloj, adquiriendo desde las maneras del vodevil o el burlesque hasta la desesperación más shakespeariana en domésticos melodramas.

Como anuncia su título, un buen pedazo de la historia se sustenta en un triángulo sin duda pintoresco: dos varones y una mujer, lógicamente nuestra protagonista. Dos hombres que además son pareja homosexual y que por albur tienen un recién nacido bautizado como Amadeus Mozart. De nuevo nuestra Margo encuentra tres mosqueteros, si apuntamos al pequeño Mozart, que darán lugar a todas las aventuras y desventuras posibles que puedan desarrollarse dentro de dos habitaciones aledañas. Aunque hay escenas de sexo explícito están narradas con elegancia y nunca sucede una palabra malsonante, un adjetivo grosero, un verbo vulgar. Desde luego la técnica vehicular para desplegar la historia se basa en el diálogo, ensamblado en capítulos cortos que mezclan los dos escenarios principales como las cartas de una baraja y casi en representaciones teatrales que se suceden. Chely Lima lo utiliza de manera natural, no faltan los cubanismos, tampoco algunos anglicanismos, seguramente propios de la sociedad que se muestra en la historia; con una fluidez que hace que la lectura se transforme en algo líquido. Una vez leída la novela todavía queda el eco de las voces de sus personajes, de la melancólica realidad de malecón y de la realidad de tierra dentro, por carreteras que recorre Margo en su vieja furgoneta, con tal manejo y desparpajo que parece que vayamos a su lado, oyendo a las pasajeras charlatanas o recogiendo a Paulibus un atardecer lluvioso.







Rafael R. Costa es un escritor y poeta nacido en Huelva capital. Dos de sus libros han merecido el Premio Ciudad de Irún de Novela y el Premio Onuba de Novela, y una de sus novelas más leídas -El Cráneo de Balboa- fue finalista en la cuarta edición del Premio Irreverentes.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Poesía





László Mednyánszky




Yo soy un hombre invisible.

Cuando me miras ves solamente
lo que estás pensando que
deberías ver. Mi cuerpo me oculta
con cuidado, como un laberinto;
semejante a una dulce boa que guardara
entre sus pliegues a alguien que
no se decide a gritar. Soy invisible.

Te escucho hablarle a mi cuerpo.
Desde adentro –que es como decir desde afuera–
percibo que mis pechos y mi sexo me esconden,
mis curvas camuflan las rectas donde yazgo.

Invisible, sonrío con rabia, con tristeza,
con sorna, con los labios sangrando.
Invisible. Tú declaras tu amor por alguien que
no existe. Y un hombre invisible se echa a reír.