Translate

jueves, 16 de febrero de 2017

Give me a second grace




Mark Horst





Give me a second grace

Y vendrá la noche,
no lo he olvidado ni por un momento.

Pero ahora deja que la luz
me moje los labios, por favor.
Ya habrá tiempo de andar a tientas
-el arte que tan bien conozco-
por la empinada cuesta de ser
quien se es.

Pero ahora, deja que la bulliciosa
incandescencia de eso que llamamos sol,
y no es sino plenitud, me moje la boca,

y pueda yo beber hasta saciarme.





sábado, 11 de febrero de 2017

Arte del arquero



Elvira Soriano Camacho





Arte del arquero

Apuntar cerrando los ojos, el arco tenso,
la flecha de algún modo dirigida al centro.
Y convertirte en uno con la flecha.
Temblar levemente, respirando apenas,
atento a esa canción que te ha de alcanzar
en la oscuridad. Relajar el cuerpo que no es más
tu cuerpo, sino la vara esbelta que reposa
entre dos dedos, retenida por la mano.

Al principio nada, un gotear de aguas remotas,
la voz de un pájaro que sueña, el bramido lejano
de nubes que arrastran la tormenta.
Silencio transparente abarcándolo todo.
Una pausa, un tamborileo en pecho ajeno.

Entonces, ligero, apenas perceptible, el parpadeo
de una chispa, la música que late secretamente,
el centro-corazón que llama la punta de la flecha.

Y tú sueltas de golpe todo el aire retenido
en los pulmones, te dejas ir como ciego al encuentro.
Penetras, te integras a la piel anhelante de tu diana.

                  Buceas en su sangre, estallas.



martes, 12 de julio de 2016

Inmerso en un silencio casi negro, suave como plumón de cuervo joven...




Alex Ruiz





Inmerso en un silencio casi negro, suave como plumón de cuervo joven.  Un silencio que maneja el viento con dedos frágiles.  Un silencio acribillado por piedras de luz.

Tú solitario (yo), tratando de captar el trazo intangible del silencio.


Alrededor todo nos mira y (en silencio) canta.




viernes, 24 de junio de 2016

Yo te convoco, musa macho con astas que revolotea en torno a mis hombros cuando escribo...



Sascha Schneider





Yo te convoco, musa macho con astas que revolotea en torno a mis hombros cuando escribo.  Duro, ríspido, ingobernable.  Te convoco, te llamo, pido por ti en esta tarde de musas blandas y anémicas que cantan a coro ese estribillo en el que no quiero reparar.

Cuando bramo como un loco pegando puñetazos sobre el teclado, eres tú quien brama.  Cuando narro con la lengua mordida la desazón y el odio y la lujuria, eres tú quien narra, quien escupe saliva y sangre contra la pantalla blanca y acechante.

Sal de la oscuridad.  Definitivamente.  Haz restallar el látigo mágico que quiere morder en la piel de los malos mercaderes.


No sé de otros ojos en los que me quiera mirar.  No sé de otra pupila que me pueda servir de espejo ahora.  Solo tú.  Indecente y magnánimo. Y mío.



lunes, 13 de junio de 2016

Te miro desde mí, desde adentro...



Pedro Ruiz - Gabriel Vasco (2003)




Te miro desde mí, desde adentro.   Desde el rostro que salió a la luz.  Desde la espera.  Mi máscara en el suelo, hecha pedazos.  Invéntate un nuevo idioma para hablar conmigo.  Invéntate, invéntame.  Y hablemos.


jueves, 9 de junio de 2016

Tomar de la noche lo que el día no nos da...



Gustave Boulanger




Tomar de la noche lo que el día no nos da: Su silencio, sus tintes neblinosos, su forma de cantar con el viento. Los párpados repletos. Una espiral que lentamente se desplaza por entre las visiones. Los sueños en los que somos otro.  La cálida visita de los muertos.  El aroma de un fruto que no existe.


sábado, 4 de junio de 2016

Los antiguos dioses levantan la cabeza: Están resucitando...



Livio Scarpella




Los antiguos dioses levantan la cabeza: Están resucitando. Poco a poco. Nos adentramos en lo que queda de un bosque y de nuevo se deja escuchar el caramillo que enmudeció hace siglos. Las pezuñas de los jóvenes faunos dejan huellas sobre la hierba tierna. Un murmullo de risas anuncia una ronda de elfos. Amanecen ninfas dormidas entre los surcos de la tierra labrada. Y hay más: los dioses se están tomando las viejas y corruptas ciudades. Clandestinos. Vestidos de un modo que no les reconocemos más que si los miramos atentamente a los ojos. Y ninguno de nosotros osará mirarlos a los ojos. Salvo que esté enterado: Los antiguos dioses levantan la cabeza.